¡Toma leche sin miedo!

¡Toma leche sin miedo!

El consumo de leche se hizo popular a mediados del siglo XIX, luego de la revolución industrial, cuando llegó a las ciudades. Un par de años más tarde, aparecieron las primeras compañías lecheras a gran escala. Desde entonces, la leche se convirtió en un bien de consumo masivo.

No obstante, de un tiempo para acá, por nuevas tendencias, ideas erradas y cambios en los hábitos alimentarios, la popularidad de esta bebida se ha visto afectada, hasta el punto de ser considerada un alimento poco recomendable para la salud.

Frente a esta situación, los científicos y expertos de la salud, no solo reiteran la importancia que tiene incluir leche y productos lácteos en la dieta diaria, sino que también desmienten los mitos que han alejado a cientos de consumidores de este alimento.

De acuerdo con la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), la leche y sus derivados se constituyen como un alimento vital e irremplazable en la dieta tanto de niños, como de adultos, por su alto valor nutricional, ya que es una excelente fuente de proteína, grasas, vitaminas y minerales.

Además de aportar energía, calcio y zinc, nutrientes esenciales para el crecimiento y óptimo desarrollo de todos los seres humanos.

En este sentido, la leche y los productos lácteos son alimentos básicos en una dieta saludable y equilibrada, pues cuenta con nutrientes necesarios para llevar una vida sana.

Por todo lo anterior, es más que válido afirmar que la leche y sus derivados son alimentos irremplazables. Y no debe eliminarse su consumo, a menos que sea por recomendación médica.

 

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