¡Chao culpas!

¡Chao culpas!

La relación con la comida es una radiografía de qué tan agusto se siente cada persona consigo misma, con su cuerpo y con su realidad. De manera que, el sentimiento de culpa que se experimenta cuando se consume algún  alimento es proporcional al amor propio.

De acuerdo con expertos en nutrición y en conducta alimentaria, la culpa resulta de llevar una alimentación con muchas restricciones, de exigirle al cuerpo más de lo que es capaz de dar y de la frustración de no saber controlar un deseo.

Por eso, es necesario repensar la relación con los alimentos, la forma como son ingeridos y la cantidad de los mismos, con el fin de alejar las emociones negativas inmediatamente aparezcan.

Es muy importante disfrutar cada bocado y liberarse de la culpa al momento de comer, pues el placer es un elemento inherente a las personas, en tanto que guía el aprendizaje y la toma de decisiones.  

Así pues, comer sin sentir culpa es una tarea de todos los días, donde se deben trabajar en la autoaceptación, autoconocimiento y amor propio, con el fin de cambiar viejas estructuras mentales, que se relativas al castigo o la prohibición, mejorar hábitos y poco a poco aprender a tomar mejores decisiones y tener una buena relación con la comida.

 

¡Comer es una experiencia deliciosa, así que chao culpas!

 

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